“Trabajar con micropellet reduce el desperdicio en comederos, mejora la conversión alimenticia hasta un 23% y deja 1.33 USD más de margen por lechón»
La producción porcina intensiva depende de lograr altas tasas de crecimiento y una eficiente conversión alimenticia, particularmente durante la recría, etapa en la que se define gran parte del desempeño productivo posterior del animal. En este contexto, no solo es relevante la composición nutricional del alimento, sino también su forma física, ya que la presentación en harina o en micropellet modifica el consumo, el aprovechamiento de los nutrientes y el desperdicio en comederos, con efectos directos sobre los resultados productivos y económicos de la granja. El peletizado, obtenido mediante humedad, calor y presión sobre la mezcla de ingredientes, incrementa la digestibilidad de la ración y reduce el desperdicio de alimento, lo que se traduce en más kilogramos producidos por unidad de alimento suministrado.
Frente a este panorama, el presente trabajo tiene como objetivo aportar evidencia sobre los beneficios de la forma física del alimento en esta etapa, contribuyendo a la toma de decisiones en programas de nutrición porcina orientados a mejorar la eficiencia y la rentabilidad del sistema productivo.
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